No consigo escribir. Tengo una mujer enredada entre los
dedos… si pudiera le diría que se vaya pero tengo una mujer atravesada en la
garganta.
Dedos, brazos y pies. Garganta, corazón, cabeza. Ojos, solo
para ella. Si pudiera no cambiaría
nada de lo que estoy viviendo aunque a veces quiero escribir y no puedo. Tengo
a mi hija atravesada en la cabeza. Aunque a veces quiero correr y no
puedo. Tengo una hija que no me
deja escapar.
Son ya tres meses y hoy hace un año que concebimos. Un año…
un año desde aquella mañana en una casa de barro… aquí en el Bolsón. Mucho ha
pasado desde entonces, cambio de lugares, de trabajos y de miras. Un salto en
paracaídas hacia el ahora más absoluto y a la realidad inevitable… un año de
vida y un enraizamiento a tierra.
Ahora estamos aquí aprovechando los últimos días de calor y
cuerpos desnudos. Sophia Lur es feliz con el culo al aire y repta con esfuerzo
para librarse del plástico del cambiador y poder crear bochinche con sus pises
inesperados.
Es increíble verla moverse. Parece que mide su cuerpo, que
lo descubre y trata de memorizarlo para entenderlo y entenderse. Eso parece,
pero la verdad, no tengo ni idea de qué es lo que hace. Pareciera a veces, que lucha contra las
fuerzas del mal a golpes y
porrazos contra el invisible. Otras, ahora que ha aprendido a cantar tan bien como su
madre, pareciera que quiere conversar y contarte las aventuras nocturnas.
Aprendió a sonreír y regala sus sonrisas a aquellas personas de corazón
humilde. Se mata de risa si le soplas en la planta de los pies…
Pero a veces se hace difícil vivir en conjunto. Éramos dos y
tres no fueron multitud. Pero a veces llora y no se como calmarla. Raro es que
Marco o yo no acabemos llorando también. A veces te agota, cada vez pesa más y
le gusta pasear en brazos. No se imagina lo que me duele la espalda… A veces se queda solita mirando el
techo o bajo el árbol del jardín un buen rato y, mientras cuelgolaropa,
limpioelsuelo, hagolacama, tomounaducha, se me abre una ventana en la
cabeza y comienzo a soñar
despierta, como antes, cuando tenía tiempo para escribir. Eso sí, rara vez
consigo llegar hasta el teclado o el papel. A veces no quiere estar sola ni un
minuto, como si algo le pasara que el miedo al abandono le sobrepasa. Esas
veces me duele la imaginación y lloro mientras Marco prepara la comida. Desde
que nació Sophia comemos excelente.
Son vaivenes universales. Dicen que es el puerperio y yo me
pregunto que porqué se eligió una palabra tan fea para un momento tan especial.
Y de pronto cuando menos te lo
esperas, deja caer su peso sobre tu hombro izquierdo, apoya su corazón contra
el tuyo y cierra los ojos dulcemente. Ese momento es todo. Todo lo mejor que me
ha pasado en la vida. Calentita y segura me agarro a ella. Feliz cumple, ya
hacemos un año juntas. Zorionak!