Como quién adivina formas en las nubes, el hielo se esculpía en reflejos y fantasía.Os invitamos a jugar con nosotros.
-¿Que ves?
-Empieza por la P...





Há muitas formas de festejar os anos, desta vez començei a nova etapa cumprindo desejos, sonhos e observando maravilhas...Existem coisas que pensas que nunca vais vivenciar, outras que estão tão longe do teu imaginário que inclusive pensas que jamais podes fazer parte delas.
El subte se ha parado bajo la mole de cemento. Quisiera salir corriendo y evadirme de los sentimientos enclaustrados que la mugrientas paredes del túnel ofrecen. No se puede, estamos encerrados en en el convoy mientras las ratas pasean por las vías. Un compañero de viaje tose agónico. El tiempo pasa y seguimos parados hacia ninguna parte.
Mes de visitas esperadas e inesperadas que se apoderan de nuestra rutina y dejan sobre la mesa ricas conversaciones y puntos de vista en varios idiomas. Transcurren los días con huéspedes en el salón y con amigos que entran hasta la cocina. Algunos repiten y la casualidad hace que, tres años y varios países de por medio después, Buenos Aires haya sido la ciudad que nos ha vuelto a juntar. Hay gente que realmente es un placer. Ojalá sigamos encontrándonos.
Las nubes y el viento amanecieron peleados desde pronto por la mañana. No se muy bien quién tenía la razón, o quizá, a su forma de entender, ambos decían la verdad. El día fue avanzando y la sorna de uno y la perseverancia de las otras no ayudaban a que los aires se calmasen. El ambiente se fue oscureciendo y a primerita hora de la tarde empezaron las voces salidas de tono. Pequeñas lágrimas siguieron a los eléctricos nervios. Después vino el ojo por ojo, se desbordó el rencor y cayeron trombones de rabia y celos. Torrente de gritos y desesperos, inundaciones de reproches que se acumulan sobre las alcantarillas de una ciudad convertida en río. Se derramaron las paciencias, se escaparon los nunca dichos el día pareció volverse noche y, de repente, ya nada de aquello tenía sentido.
Hoy le pido al viento, por favor, que se calme. Que pare de empujarme y que me deje respirar tranquila. Le pido que siga derecho calle abajo y que se olvide de entrar en el patio de mi casa. Hoy el viento me molesta especialmente, más que otros días, porque viene, se me enreda en los dedos y ni tan siquiera me cuenta una historia linda para esribir. Hoy el viento se dedica a hacerme cosquillas de las que dan rabia, me despeina y se lleva mis rizos. Me entra polvo a los ojos. Hoy le pido al viento, por favor, que si no se va a calmar que sople lo suficientemente fuerte como para hacerme volar...
Un día descubres algo que nunca antes habías visto. Un lugar que no habías podido imaginar o un nombre que, al escucharlo, simplemente, te sonaba a nada. Y entonces, de repente, pasas una montaña de altura descomunal y en el altiplano te aparece un desierto de sal. Ahí, suspendido en la sequedad ardiente de la blancura incandescente. Ahí, como si nada, ajeno a la novedad de tus pupilas que, de luminosa emoción, se achican para poder aguantar el reflejo abrasador. Ahí está, inmenso, tranquilo, brillante, ardiente.

La copa Coca-cola es una copa juvenil para chicos de 15 años. Empieza como una pequeña liga escolar que culmina en un torneo internacional dónde las mejores escuelas de latinoamerica se enfrentan para llegar a jugar la final en el magnánime estadio brasileño de Maracaná y, el equipo ganador, se va a Disney World una semana.
Hoy es el Blog Action Day (www.blogactionday.org), un día en que todos los que tenemos blog -y nos apetece sumarnos a la idea- escribimos sobre un mismo tema. El tema propuesto para este año es algo tan original como una conversación de ascensor: el cambio climático. Deshielos, agujeros de capa de ozono, sequías, políticas post-Kioto y demás eructos de CO2 completan el desarrollo de la idea. 